Invasión de Iraq

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En 2003 una coalición de países liderados por los Estados Unidos invade Iraq y derroca a su presidente Saddam Hussein. Este episodio es conocido también como la Guerra de Iraq, Segunda Guerra del Golfo, o Tercera Guerra del Golfo. El nombre dado por los Estados Unidos a esta intervención es Operación Libertad Iraquí. Además del derrocamiento de su presidente, esta guerra dio lugar a la realización por primera vez de elecciones democráticas en Iraq, pero al mismo tiempo tuvo como resultado la inmersión del país en una grave crisis política con la amenaza constante de caer en una guerra civil generalizada.

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Antecedentes [editar]

La guerra Irán-Iraq y las armas químicas [editar]

En 1988, en el contexto de la Guerra Irán-Iraq, el ejército iraquí de Hussein utilizó armas químicas, en concreto gas mostaza, sarin, tabun y VX contra la población civil, produciendo una masacre en el ataque químico a Halabja. La ONU medió en el conflicto y ordenó el alto el fuego para luego continuar con las inspecciones y las presiones a Iraq para que colaborase con las tareas de las comisiones delegadas de las Naciones Unidas para la verificación del desarme Iraquí. Empresas estadounidenses habían vendido armas a Iraq durante ese período de guerra.

La invasión de Kuwait [editar]

El 2 de agosto de 1990, tropas iraquíes invadían Kuwait con vehículos armados e infantería. El 16 de enero de 1991, una coalición internacional liderada por Estados Unidos y bajo mandato de la ONU atacó al ejército invasor iniciando lo que se conoce como la Guerra del Golfo. El ejército iraquí no soportó la respuesta militar y el 28 de febrero de ese mismo año, se rindió. A partir de ese momento, la Organización de Naciones Unidas, a través de su Consejo de Seguridad, impuso una serie de obligaciones a Iraq, entre ellas la de la aceptación incondicional de la destrucción de sus armas químicas, biológicas y misiles balísticos de largo alcance bajo supervisión internacional[2] . Además, estableció un bloqueo económico para presionar al país asiático.

El régimen de Saddam Hussein se resistió a colaborar activamente con los inspectores de la ONU, a pesar de las consecuencias del embargo para la población, y de los intermitentes bombardeos a los que el país era sometido por parte de los ejércitos británico y estadounidense.

Siguen las sanciones y las inspecciones [editar]

En 1991, concretamente el 15 de agosto, el Consejo de Seguridad aprueba[3] un sistema de flexibilización del embargo consistente en la concesión a Iraq de la posibilidad de exportar petróleo cuyos beneficios estarían destinados a la compra de alimentos, medicinas y otras materias esenciales. Este programa, económicamente administrado por la ONU se popularizó como el programa "petróleo por alimentos" y se hizo oficial el 14 de abril de 1995 con una nueva resolución[4]

En 1998, tras una crisis previa el año anterior se produce la completa expulsión de los inspectores internacionales por parte del gobierno del régimen iraquí el 31 de octubre. Unos días después, el 17 de noviembre se retracta y solicita el regreso. Tras el informe de Richard Butler denunciando la falta de colaboración de Bagdad, Naciones Unidas ordena la salida de Iraq de los inspectores.

El 2 de marzo de 2000, Hans Blix asume el cargo de director ejecutivo de la UNMOVIC, la Comisión de las Naciones Unidas de Vigilancia, Verificación e Inspección.

El eje del mal y la Guerra contra el terrorismo [editar]

Tras la Guerra de 2001 en Afganistán, el presidente de Estados Unidos George W. Bush situó a Iraq dentro de lo que denominó como eje del mal, un término reminiscente al eje Eje Roma-Berlín-Tokio o equiparable al Telón de Acero durante la Posguerra, justificando el ataque al régimen de Saddam Hussein su pretexto de tener armas de destrucción masiva, y de tener vínculos con Al Qaeda, la misma que EE.UU. ayudó a crear indirectamente durante la guerra Afgana contra la Unión Soviética mediante la CIA[5] , vínculos que tampoco han podido confirmarse[6] , y de ser un peligro inminente para la Humanidad.

El 29 de noviembre de 2001 se aprobaba la lista de artículos que las próximas inspecciones examinarían y su procedimiento de análisis, y fijaba en el 30 de mayo de 2002 la fecha en la que se comenzaría a aplicar. Asimismo se subrayaba la obligación de Iraq de cooperar con la aplicación de las resoluciones.[7]

Años más tarde, en el 2007 Alan Greenspan, ex presidente del banco central estadounidense (la Reserva Federal), aseguró en su libro de memorias que el verdadero motivo para invadir Iraq no eran las razones expresadas públicamente relativas a las supuestas armas de destrucción masiva, liberar al pueblo iraquí de la dictadura de Saddam o establecer una democracia. [1][2] [3]

La resolución 1441 [editar]

En la importante resolución 1441[8] , aprobada en la sesión celebrada el 8 de noviembre de 2002, el Consejo decidió dar una última oportunidad de Iraq para la realización de las inspecciones ordenadas referidas a la existencia de armas de destrucción masiva.

Para ello daba un plazo de 30 días a partir del día de la publicación de la resolución para presentar una completa declaración de todos los aspectos de los programas para el desarrollo de armas químicas, biológicas, nucleares, misiles balísticos, etc., además de decidir que Iraq no realizaría ningún acto o amenaza contra cualquier Estado Miembro que adoptase medidas para hacer cumplir sus resoluciones.

Producido el informe el Consejo se reuniría nuevamente para examinarlo y adoptar las decisiones que pudieran corresponder. La resolución finaliza recordando que ha advertido reiteradamente al Iraq que, de seguir infringiendo sus obligaciones, se expondrá a graves consecuencias.

Se forma la coalición [editar]

Tras presionar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas con la presentación de pruebas, para que aprobara una resolución apoyando explícitamente la invasión, el presidente de los Estados Unidos, George Bush obtuvo el apoyo de un grupo de países para formar una alianza que invadiese Iraq para derrocar al gobierno de Saddam Hussein. Esta coalición, que se autodenominó Coalición de la voluntad, estaba formada por los gobiernos de Estados Unidos, el Reino Unido, España, Portugal, Italia, Polonia, Dinamarca, Australia y Hungría. Ciertos sectores de la población de estos países estuvieron en desacuerdo al apoyo de sus gobiernos al presidente Bush. Bush recibió también el apoyo de los gobiernos de la República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, los estados bálticos de Estonia, Letonia y Lituania, las islas mediterráneas de Malta y Chipre; el estado de Israel o el de Kuwait. Francia, Alemania, China, México y Rusia manifestaron su oposición a medidas de fuerza contra Iraq y fueron partidarios de una salida negociada a la crisis. Francia, Rusia y China, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, abogaban por la continuidad de la labor de los inspectores y anunciaron su intención de vetar cualquier documento que legitimase explícitamente el ataque. Durante estas demostraciones se produjeron varios roces entre Estados Unidos y los países que se oponían a la invasión.

El 16 de marzo de 2003, se produjo la Cumbre de las Azores, donde los líderes de los Estados Unidos, Reino Unido, España y Portugal anunciaron un ultimátum al régimen de Saddam Hussein para que procediera al desarme.

La reacción de la opinión pública mundial fue mayoritariamente contraria, haciéndose notar especialmente en las manifestaciones mundiales contra la guerra de Iraq, pero no fue tenida en cuenta por la alianza.

El entonces jefe del ejecutivo español, José María Aznar, aludió a que la intervención respondía a la convicción generalizada de que aquel régimen constituía una amenaza para sus vecinos y para los propios países occidentales. Recordó que en ocasiones las intervenciones militares se hacen bajo el mandato de la ONU, como en el caso de Afganistán en 2002, y en otras ocasiones, sin mandato expreso de Naciones Unidas, como en el caso de la Guerra de Bosnia en 1992. Afirmó también que España no participó en esa guerra sino que únicamente apoyó a los aliados, pero que en ningún caso el ejército español participó de la invasión.[9]

Derecho Internacional [editar]

La guerra no contó con el mandato expreso del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que ha generado que expertos del derecho internacional condenen la guerra como invasión ilegal.[10] [11] [12] [13] . Así lo expresó el entonces Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan.[14] Sin embargo, ni los miembros de la Corte Penal Internacional pueden juzgar a los invasores en caso de considerarlo una agresión porque el Estatuto de Roma indica que hay que encontrar una definición de este crimen, lo que no pasará antes de 2009 y en cualquier caso, no se puede juzgar un supuesto delito que se cometió antes de que existiera la ley que lo castiga.

El fiscal británico Peter Goldsmith emitió un documento el 7 de marzo de 2003 donde manifestaba sus dudas respecto a la legalidad de la invasión y en 2005 afirmó públicamente que la acción militar fue ilegal. [4]. Para el profesor en derecho Nicholas Grief sería posible fincar cargos criminales contra George Bush y Anthony Blair invocando la Carta de Nuremberg de 1945 que estableció el concepto de crímenes contra la paz. Esta postura, no obstante, ha sido rechazada por los gobiernos que realizaron la invasión. La mayoría de los expertos en derecho internacional consideran que es inviable cualquier tipo de iniciativa en contra de los dirigentes de la coalición, puesto que entonces se podrían iniciar acciones contra todos los líderes que han realizado alguna operación militar sin apoyo de la ONU. Los defensores de la intervención aluden a las ya citadas resoluciones del Consejo de Seguridad, especialmente a la 1441 para avalar sus acciones, y recuerdan otras intervenciones sin mandato de la ONU que han sido reconocidas posteriormente como necesarias. Tal es el caso, por ejemplo, de la guerra de Kosovo. Sin perjuicio de las diferentes opiniones sobre el inicio del conflicto, las Naciones Unidas hicieron suya la situación en el momento en que las fuerzas ocupantes empezaron a actuar bajo el paraguas de la organización. Así, en octubre del mismo año de la invasión recomendó en su resolución 1511 a los estados miembros que prestasen a la fuerza multinacional presente en Iraq toda la asistencia necesaria, incluyendo la militar.[15] [16] .

Algunos consejeros legales aseguran que la invasión ha quedado justificada legalmente en otras resoluciones existentes. Por ejemplo, el profesor Anthony Aust, anterior Consejero Legal de la cancillería británica, opinó que las resoluciones anteriores brindaban la justificación necesaria para invadir Iraq y por lo tanto no era necesario buscar legalidad en resoluciones posteriores. [5]

La invasión [editar]

El 20 de marzo de 2003, sin que mediara declaración de guerra por alguna de las partes, comenzó el ataque de la coalición contra Iraq. Para el ataque, los estadounidenses habían dispuesto de 225.000 soldados, 800 tanques Abrams M1, 600 blindados Bradleys M2/M3, 100 helicópteros AH-64 Apache, 200 helicópteros AH-20 Cobra, 100 helicópteros de transporte Chinook, Black Hawk y Sea Stallion, 50-60 F-14 Tomcat, 90 F-15 Eagle, 75 F-16 Fighting Falcon, 180-220 McDonnell Douglas F/A-18 Hornet, 50 A-10, 36 bombarderos B-1B, B-52 y B-2, 60 Harrier AV-8B y 4 grupos de combate maritimo que incluían a los portaaviones Constellation, Harry S. Truman, A. Lincoln y T. Roosevelt. Los británicos dispusieron unos 45.000 soldados, 120 carros Challenger-2, 150 blindados Warrior, 100 aviones de combate entre los que habían Tornado, Jaguar y Harrier y un portaaviones además de 16 buques de guerra. Australia cooperó con 2.000 soldados, tres fragatas, 17 aviones de combate y algunos helicópteros. Para proteger a Israel, las fuerzas de EE.UU. desplegaron tres baterías de misiles Patriot en Jordania.

Con la intención de defender al país, Saddam Hussein ordenó dividir Iraq en cuatro secciones y encargó la defensa de cada región a una persona de su entera confianza. Para combatir, los iraquíes disponían, en teoría, de un ejército de 327.000 hombres, 400.000 reservistas, 2.200 carros de combate de los cuales unos 1.500 eran T-55 y 700 T-72, 2.200 piezas de artillería, 3.000 cañones antiaéreos, entre 640 y 760 lanzaderas de mísiles antiaéreos, entre 70 y 90 helicópteros de combate y 300 aviones de combate de los cuales la mitad estaban fuera de servicio debido a la falta de reparaciones y mantenimiento adecuado. La mayoría de estos aparatos eran Mikoyan-Gurevich MiG-21, MiG-23 y MiG-25 de fabricación soviética y una cincuentena de Mirage F-1 franceses. Antes de la guerra, el ejército iraquí había hecho destruir varios de sus misiles Al-Samud como muestra de cooperación en un intento por detener el conflicto.

Un percance obligó a replantear los planes de invasión al negársele al ejército estadounidense la entrada desde Turquía lo que hubiera permitido realizar una rápida maniobra en tenaza para tomar Bagdad. A pesar de todo, fuerzas especiales tomaron contacto con las milicias kurdas y se planeó un ataque coordinado de los guerrilleros desde el norte con apoyo de tropas aerotransportadas siempre y cuando las operaciones en el sur marcharan según lo previsto.

La invasión empezó con bombardeos sobre Bagdad mediante misiles Tomahawks lanzados desde buques y submarinos, a lo que le seguirían ataques aéreos con cazas y bombarderos pesados. La respuesta de los iraquíes no se hizo esperar y las fuerzas desplegadas cerca de la frontera con Kuwait iniciaron un duelo artillero con elementos de la 1ª División Acorazada de EE.UU. A los pocos minutos, los iraquíes lanzaron tres misiles Al-Samud contra Kuwait. Uno de estos proyectiles fue interceptado por un misil Patriot y explotó en el aire; los otros dos lograron superar a los Patriot e impactaron en la zona norte de Kuwait, aunque sin causar daños importantes o víctimas. Posteriormente, se adentró en el desierto una columna estadounidense formada por numerosos tanques Abrams, vehículos blindados Humvee y helicópteros artillados Apache y Blackhawk luego de pasar la frontera de Iraq. Los Royal Marines británicos, por su parte, tenían como objetivo principal la toma de Basora, la segunda ciudad más populosa del país. Curiosamente, la Fuerza Aérea de Iraq no realizó ni una sola salida para defender el país. Esto ocurrió debido al mal estado en que se encontraban las aeronaves por culpa del embargo que sufría Iraq desde 1991, así como por la escasa instrucción de los pilotos iraquíes frente a los de la coalición. De entrada, en los primeros dos día de la ofensiva, varios helicópteros británicos fueron derribados por el sistema SAM Strela ruso operado por los iraquíes. El sistema de radar de Iraq continuó funcionando en los primeros día de la invasión pese al fuerte bombardeo de la Coalición, aunque poco después dejó de funcionar.

Se cree que durante los primeros siete días de la guerra, el Ejército Iraquí habría logrado degradar la señal de la red de satélites GPS o Navstar y por eso muchos misiles no pudieron hacer blanco sobre las coordenadas exactas de sus objetivos. Se especula que tal vez técnicos rusos o ucranianos colaboraron con el ejército iraquí para crear una pantalla distorsionadora empleando equipos portátiles anti-GPS, la cual tendría un alcance horizontal de entre 20 y 150 kilómetros y vertical de 30 a 50 kilómetros. Debido a esto, las fuerzas estadounidenses únicamente habrían podido usar misiles de crucero que podían ser guiados hasta sus blancos sin la necesidad de señales GPS, mísiles infrarrojos o de guía láser, pero la precisión de todas estas armas podía ser fácilmente disminuida por tormentas de arena o simples medidas de interferencia como la quema de zanjas rellenas de petróleo, mezcladas con arena y trozos de aluminio. (AVION REVUE, en su número 41 del 2003)

El 24 de marzo, el portavoz de la Casa Blanca Ari Fleisher acusó a Rusia de haber vendido dispositivos de alta tecnología a Bagdad, pero evitó mencionar el hallazgo en Basora de una gran cantidad de armas británicas con el nombre de Wallop vendidas a los iraquíes (The Guardian, 24.03.2003). Asimismo, el Pentágono denunció que la empresa rusa Aviaconversiya era la que había suministrado los equipos. La acusación fue negada inmediatamente por los rusos, quienes sustuvieron que dichos equipos de interferencia habían sido fabricados fuera de Rusia. Los militares estadounidenses negaron que la interferencia de los satélites GPS hubiera afectado los misiles lanzados por aeronaves o buques norteamericanos y restaron importancia al asunto, pero el 25 de marzo el coronel Victor Renuart, jefe de Operaciones del Comando Central, afirmó con importancia que las fuerzas angloamericanas habían logrado destruir seis equipos de interferencia instalados en vehículos o caminones todoterreno.

Los invasores encontraron poca resistencia, que se concentró principalmente en Um Qasr, puerto clave para afianzar la entrada de tropas y pertrechos, que se tomó enseguida. Los americanos avanzaron rápidamente sin encontrar oposición destacable hasta la llegada al puente de Nasiriya, punto donde el Ejército Iraquí esperaba detener a las fuerzas invasoras. Las bajas para la coalición fueron ahí mucho mayores llegando a superar la treintena de muertos. De Nasirya llegaron las primeras imágenes de americanos abatidos. La televisión iraquí incluso mostró a cinco prisioneros norteamericanos que fueron capturados. El 27 de marzo, unos mil paracaidistas estadounidenses llegaron al norte de Iraq para sumarse a los guerrilleros kurdos. A pesar del tiempo perdido en Nasiriya, la resistencia iraquí pronto fue doblegada y el largo convoy invasor prosiguió su travesía por el desierto. Sin embargo, la columna de la Tercera División de infantería de marines fue resquebrajada en varios puntos, principalmente en las ciudades de Najaf y Kerbala, y en Nasirya. Las fuerzas invasoras hubieron de frenar su avance debido a una fuerte tormenta de arena y eso permitió que varias unidades iraquíes se replegaran del campo de batalla donde estaban siendo apabulladas. Pese a los continuos reveses militares, el gobierno de Iraq insistía en mostrarse optimista y por eso trasladaba rápidamente a los periodistas a los sitios donde podían verse restos de tanques estadounidenses quemados.

Las operaciones de combate llevadas a cabo por la Coalición no estuvieron excentas de errores y problemas que cobraron la vida de varios efectivos. Uno de los más sonados ocurrió cuando un avión de combate Tornado británico fue derribado por un misil Patriot cuando volvía de una misión. Los dos pilotos que manejaban el aparato murieron al instante. Otro incidente tuvo lugar el 28 de marzo cuando un avión norteamericano atacó y destruyó por error un blindado británico matando a un sargento. Posteriormente, el 2 de abril, un F/A-18 Hornet norteamericano fue abatido sobre los cielos de Bagdad por las propias fuerzas estadounidenses. Uno de los casos más polémicos fue el ocurrido en el Hotel Palestina de Bagdad, donde se alojaban la mayoría de periodistas internacionales, y que el 8 de abril recibió disparos de un tanque Abrams norteamericano, muriendo los periodistas José Couso de España y Taras Protsyuk de Ucrania. Se discutió largamente si los soldados en cuestión sabían de los huéspedes del hotel, pudiendo disparar a conciencia contra los periodistas para evitar "testigos molestos" o si simplemente dispararon al confundir las cámaras de televisión con posibles lanzamisiles u otros artefactos militares. Paralelamente, mientras se desarrollaban los principales combates en el sur y centro de Iraq, unos mil soldados turcos penetraron algunos kilómetros en el norte para vigilar las acciones de los kurdos que luchaban contra las fuerzas iraquíes. Apoyados por aviones y tropas de la Coalición, los guerrilleros kurdos se lanzaron sobre las principales ciudades y poblados del norte del país, pero el ejército iraquí respondió lanzando 37 misiles tierra-tierra.

La caída de Bagdad [editar]

Para la defensa de la capital, el Alto Mando iraquí tomó la decisión de formar dos anillos defensivos alrededor de la ciudad usando a la Guardia Republicana. La División Medina fue emplazada al sur para combatir contra las fuerzas norteamericanas mientras que la División Hammurabi fue desplegada en el norte para contener a los kurdos. Cada división contaba con 10.000 soldados, 200 tanques T-72, 200 blindados BMP-2, 50 cañones Howitzer GH-45 y artillería ligera. Los soldados habían cavado trincheras en la periferia de la ciudad, los bindados habían sido colocados en garajes y zonas arboladas para protegerlos de los ataques aéreos y se habían provocado algunos incendios para dificultar la visibilidad de los aviones y los satélites. Todo hacía suponer que los invasores habrían de combatir casa por casa para tomar la capital, pero eso no ocurrió así. Al llegar a los tan temidos anillos defensivos apenas sí se encontró oposición destacable. Muchos aseguran que la Guardia Republicana no presentó pelea debido a los demoledores bombardeos americanos contra las líneas iraquíes y a la deserción masiva de las tropas; otros sostienen que los comandantes dieron la orden a sus soldados de retirarse y mezclarse entre la población para continuar la lucha mediante una guerra de guerrillas que ya se estaba organizando. Tras la desarticulación de la mayor parte de las fuerzas iraquíes, el aeropuerto de Bagdad fue controlado por los invasores después de unos breves combates donde un A-10 Thunderbolt estadounidense quedó fuera de combate. Más tarde, los norteamericanos realizaron incursiones de tanteo con columnas de blindados a través de las calles Bagdad y luego se tomó la decisión de entrar en bloque y capturar la capital, que cayó casi sin resistencia el primero de abril. Los combates no terminarían con la toma de Bagdad y ello quedó demostrado cuando el 7 de abril un F-15 Eagle fue derribado sobre los cielos de Tikrit resultando en la muerte de sus dos pilotos.

El 1 de Mayo de 2003, el presidente George W. Bush proclamó la victoria desde la cubierta del portaaviones USS Lincoln en un acto que sería recordado por la frase Mission acomplished! (Misión cumplida), la cual fue pronunciada por el mismo mandatario estadounidense y escrita en una enorme manta que ondeaba sobre el barco. La coalición angloamericana perdió 173 soldados y aproximadamente 542 resultaron heridos. No se conoce el número exacto de bajas entre las fuerzas armadas iraquíes, pero diferentes fuentes estiman que sufrieron entre 4.000 y 6.000 muertos. A partir de entonces el gobierno estadounidense comenzó a poner en prácticas una serie de medidas encaminadas a instaurar un nuevo gobierno en Iraq. Sin embargo, la resistencia iraquí estaba lejos de ser completamente doblegadas y algunos sostienen que el ejércto estadounidense únicamente logró la ocupación del país, pero que la guerra todavía no ha terminado. Cabe destacar que durante la invasión, los iraquíes jamás emplearon armas de destrucción masiva para defenderse.

La posguerra [editar]

Artículo principal: Ocupación de Iraq 2003-2008

Tras el derrocamiento del régimen de Saddam Hussein, la coalición liderada por Estados Unidos proclamó su victoria. La primera medida de las fuerzas de la coalición fue la re-organización del ejército y la policía iraquíes, lo cual tomó tiempo llegar a un grado de estabilidad debido a la incertidumbre política, económica y social imperante en esos momentos.

La invasión militar fue todo un éxito, las fuerzas iraquíes probaron no estar preparadas para combatir a las fuerzas de la coalición, y lamentablemente no ofrecieron mayor resistencia y en la mayoría de los casos optaron por abandonar sus puestos de combate o simplemente rendirse antes de enfrentarse en una acción militar.

El ejército angloamericano ha sufrido una gran cantidad de bajas, contando a los muertos, heridos y desaparecidos en un continuo goteo a manos de la resistencia iraquí y diversos grupos extranjeros que convergen en Iraq para combatir contra los ocupantes. Las armas del ejército regular iraquí fueron distribuidas tiempo antes entre los militantes de la resistencia, y gran parte de oficiales y militares del antiguo ejército iraquí, que sin trabajo ni sueldo se dedican a trabajar como mercenarios para los grupos contrarios a la ocupación. La gestión posterior a la ocupación arroja un saldo mortal de 3.842 soldados estadounidenses 1(30 de octubre de 2007), 171 británicos (30 de octubre de 2007), 132 provenientes de otros países que se sumaron a la ocupación tras la victoria aliada (33 italianos, 22 polacos, 18 ucranianos, 13 búlgaros, 11 españoles, 7 daneses, 5 salvadoreños, 4 eslovacos, 3 letones, 3 rumanos, 2 australianos, 2 estonios, 2 holandeses, 2 tailandeses, 1 checo, 1 georgio, 1 húngaro, 1 kajaztano y 1 surcoreano) y 1.001 contratistas de diferentes nacionalidades que laboran para la coalición y/o el nuevo gobierno iraquí. Por lo menos unos 28.171 soldados estadounidenses, varios centenares de otras nacionalidades (30 de octubre de 2007) y 4.000 contratistas han resultado heridos y existen 4 militares norteamericanos desaparecidos en acción. La resistencia iraquí también ha conseguido destruir o averiar tanques Abrams, vehículos blindados Stryker y Bradley, además de derribar más de 50 helicópteros de combate y de transporte. De igual forma han logrado abatir algunos aviones de transporte comercial, e incluso se atribuyen la destrucción de un caza F-16 Falcon norteamericano2. Las bajas de la insurgencia no se encuentran oficialmente registradas, y es poco probable que se llegue a constatar el número exacto de insurgentes muertos, porque se confunde con las cifras de las víctimas de la violencia sectaria y de las operaciones militares de la coalición, que comenzaron a ser contabilizadas a partir de enero de 2005, y hasta el momento suman un total de 38.412 iraquíes muertos (9 de octubre de 2007)3, aunque de acuerdo con un estudio de la revista británica Lancet, el número total de víctimas iraquíes causadas por la guerra rondaría los 700.000. El rotativo británico The Observer (16/ 9/07) sugiere que podrían haber muerto 1.2 millones de personas en el conflicto en Iraq 4. Ambos estudios chocan con el posterior cálculo de la ONU, que cifra las víctimas violentas en 150.000 5. También es importante señalar que un número significativo de funcionarios del nuevo gobierno iraquí han sido asesinados por la resistencia, que los acusa de actuar como colaboradores de las fuerzas de ocupación. De acuerdo con los datos proporcionados por la asociación Reporteros Sin Fronteras (RSF), un total de 167 periodistas de distintas nacionalidades han muerto desde que se inició la guerra en 2003, y al menos otros 69 han sido víctimas de secuestro en la nación árabe de Iraq.5. A esto hay que sumar el hecho de que existen 4 millones de iraquíes desplazados por la guerra.

El Iraq ocupado se ha convertido en un polo de atracción para musulmanes de todo el mundo que vienen a combatir en la yihad. A consecuencia de esto, no sólo no se han reducido las actividades terroristas en el mundo sino que, de hecho, se han incrementando, ahora azuzadas por el apoyo de EE.UU. y sus aliados a la ocupación de Cisjordania por parte de Israel, y la de los propios EEUU a Iraq y Afganistán. Si antes sólo existía un foco de tensión a orillas del Jordán, ahora existe otro mucho mayor a la vera del Tigris y el Éufrates. Se esperaba que las exportaciones de crudo iraquí permitieran a la coalición anglo-norteamericana enjuagar en parte el elevado coste de la invasión y de la ocupación, (6.000 millones de dólares mensuales); sin embargo, los constantes sabotajes de las líneas de suministro, así como los ataques a las empresas encargadas de su extracción, imposibilitan que se llegue siquiera a los niveles obtenidos bajo el régimen de Saddam Hussein. El resultado de todas estas acciones es un incremento de la inseguridad en la ciudadanía, víctima tanto del pillaje incontrolado, que desborda a la policía iraquí, como de los ataques de las fuerzas de la resistencia. El terrorismo también ha usado el conflicto de Iraq como argumento y motivo de sus ataques a Madrid y Londres. Actualmente, todos los países que mantienen tropas en ese país siguen (supuestamente) en la lista de objetivos de la organización terrorista Al-Qaeda y están bajo amenaza permanente de ataque.

Debe entenderse que si bien Al-Qaeda es mencionada en diarios y medios occidentales como la dirigente de la llamada insurgencia iraquí, no existe una correlación clara entre las facciones armadas en Iraq y esta organización terrorista. De hecho, hay medios y analistas que afirman que tal correlación nunca ha existido, y que se alude a ella como una justificación más de la Guerra preventiva norteamericana. Incluso el vicepresidente estadounidense Dick Cheney ha manifestado en reiteradas ocasiones que existía un fuerte vínculo entre Al-Qaeda y Saddam Hussein antes de la guerra, el cual continúa hasta la actualidad, pero tales aseveraciones han sido negadas por el Pentágono y la Comisión creada para investigar los atentados del 11 de septiembre de 2001. 8.

Relacionado con esto, un estudio ordenado por el Pentágono, y realizado por un equipo de especialistas en Salud del Ejército de los Estados Unidos, reveló que aproximadamente el 40% de los soldados desplegados en Iraq piensan que la tortura es aceptable, e incluso debería ser autorizada en los casos que permitan salvar vidas u obtener información valiosa, y al menos el 10% de los entrevistados reconoció que en algún momento había maltratado a ciudadanos iraquíes con golpes o patadas, o dañado propiedad privada cuando realmente no era necesario hacerlo. Justificaron sus acciones alegando el enorme estrés y la ansiedad que padecen los soldados y marines destacados en Iraq, debido a los continuos ataques de la resistencia que los acosa diariamente. 9.

La posguerra ha causado varios problemas para las fuerzas ocupantes; por un lado una guerra de guerrillas, cada vez más profesionalizadas gracias a la participación de miembros del antiguo ejército, con experiencia de campo; por otro lado, la presión de la opinión pública norteamericana, que impondrá una enorme limitación al gobierno en sus futuras operaciones en Oriente Medio, si llegara a fracasar en Iraq. Los costos de la guerra además de humanos y materiales, se extienden ahora al campo psicológico, provocando una reducción en el número de reclutas para el Ejército, dadas los estadísticas de mutilados y lisiados que mes a mes llegan a EE.UU. (en una proporción de 10 a 1 por cada soldado muerto en Iraq.)

La Zona Verde [editar]

Luego de ocupar el país, los norteamericanos decidieron utilizar uno de los palacios de Bagdad como enclave para establecer una zona de operaciones segura. El edificio seleccionado fue el Palacio de la República, que fue construido por los británicos en 1920 como sede para el gobierno colonial, y más tarde sirvió como palacio real, una vez que el país alcanzó su independencia. Durante el gobierno de Husseín, el palacio sirvió de hogar para el dictador y su familia. También era conocido por contar con númerosos jardínes y plantas, pero los norteamericanos le asignaron el nombre de Zona Verde, no por esta razón, sino porque su intención era convertirlo en un sitio seguro para las autoridades militares y civiles que administrarían el país hasta que la resistencia fuera vencida de manera definitiva. La Zona Verde consiste en un aréa de cinco kilómetros, desde la orilla del río Tigris hasta los antiguos monumentos que Saddam mandó construir para conmemorar la guerra con Irán. Alberga en su interior numerosas oficinas administrativas, las principales residencias de los funcionarios del nuevo gobierno, hoteles donde se alojan los periodistas que vienen del extranjero, etc. Así, el Palacio de la República pasó a convertirse en la más grande embajada de los EE.UU. en todo el mundo. La Zona también cuenta con su propia estación de radio, canchas deportivas, piscinas, bares y restaurantes, un suministro permanente de energía eléctrica y agua potable, a pesar de que los habitantes de Bagdad deben sufrir constantes cortes de estos servicios esenciales.

A pesar de estar protegidas por gruesas paredes de hormigón, armamento pesado y miles de soldados, los milicianos iraquíes no dejan de lanzar cohetes o proyectiles de mortero contra la Zona Verde, en un intento por hostigar a los invasores. El 26 de octubre de 2003, la resistencia disparó entre seis y ocho misiles contra el hotel Rachid, en el momento en que Paul Wolfowitz se encontraba ahí de visita por la nación ocupada. Wolfowitz logró salir ileso del ataque, pero un coronel del ejército norteamericano murió y otras 17 personas resultaron heridas.

La seguridad de la Zona Verde, sostenida por el Alto Mando estadounidense, quedó en entredicho cuando el 13 de abril de 2007, un atacante suicida logró llegar hasta la cafetería del Parlamento, para detonar una carga explosiva que provocó la muerte de tres legisladores iraquíes y causó heridas a 23 personas más.

Saddam Hussein [editar]

Su paradero fue desconocido durante varios meses, hasta que el 13 de diciembre de 2003, Hussein fue arrestado en una operación conjunta, efectuada por efectivos kurdos iraquíes y soldados estadounidenses, mientras se encontraba escondido en un sótano en los alrededores de su localidad natal, Tikrit. Entre las primeras imágenes transmitidas, se mostró a Hussein siendo examinado, así como el estado en que se encontraba en el momento de ser capturado.

El 5 de noviembre de 2006, tras dos años de juicio, Hussein fue condenado, junto con otros dos acusados, "a morir en la horca" por el Alto Tribunal Penal iraquí, que lo encontró culpable de haber cometido un crimen contra la Humanidad, por la ejecución de 148 chiítas de la aldea de Duyail en 1982. También se le atribuye responsabilidad por el ataque químico a Halabja (1988), el aplastamiento de la rebelión chiíta (1991), las fosas comunes (1991), la guerra contra Irán (1980-88), y la invasión de Kuwait (1990).

En los dos años del juicio, Hussein se mostró desafiante ante el Tribunal Iraquí, y en el momento de la sentencia, el día 5 de noviembre de 2006, mientras varios de sus colaboradores insultaban al Tribunal, Hussein pronunció las siguientes palabras:

¡Larga vida a Iraq, larga vida a los iraquíes! ¡Alá es más grande que el ocupante!

El 28 de diciembre de 2006, el Alto Tribunal Penal iraquí confirmó la orden de ejecución para el 2 de enero de 2007. Saddam Husein fue ejecutado el 30 de diciembre de 2006. Fue ahorcado a las 6:00 A.M, hora local de Iraq (UTC+3), por el cargo de crímenes contra la humanidad.

Después de su ejecución, circularon por internet videos (captados con teléfonos celulares) que mostraban el momento en que Saddam Husein es colgado. Estos videos aparecieron en el portal You Tube, desatando en todo el mundo sentimientos contradictorios: mientras algunas personas clamaban por la muerte del ex dictador, otras alegaron que la ejecución había sido un simple espectáculo para el pueblo, ya que se había permitido la filmación del acontecimiento. El gobierno iraquí ordenó una investigación al respecto, poniendo en evidencia la insuficiencia de las medidas de seguridad. Posteriormente, los colaboradores cercanos de Hussein también fueron ejecutados, pero no hubo videos que lo registraran, aunque llegó a comentarse que uno de ellos, enfermo de cáncer, había sido decapitado por la soga al momento de abrirse la trampilla.

Efectivos militares en Iraq [editar]

A fecha 13 de febrero de 2008, los estadounidenses disponían en Iraq de unos 155.000 soldados. Además de éstos, las tropas extranjeras estaban compuestas por:


Consecuencias políticas del conflicto [editar]

Otro efecto causado por la guerra fue el deterioro que la imagen de EE.UU. sufrió en el mundo. A ésto hay que añadir el hecho de que algunos militares norteamericanos han sido acusados formalmente por crímenes de guerra, siendo los casos más sonados los homicidios del camarógrafo español José Couso y del agente italiano Nicola Calipari. En ambos incidentes el Ejército Norteamericano rechazó que sus efectivos hubieran cometido crímenes de guerra y determinó que tales acusaciones eran irrelevantes, pero tanto las autoridades españolas como las italianas llegaron a conclusiones diferentes, y por esto en España se dictó una orden de aprehensión contra el sargento Thomas Gibson y otros dos soldados por el presunto asesinato del camarógrafo José Couso, mientras que un tribunal de Roma decidió enjuiciar al soldado Mario Lozano por el cargo de asesinato contra el agente Nicola Calipari, y dos cargos más por intento de asesinato contra la periodista Giuliana Sgrena10.

La Invasión de Iraq de 2003 provocó una fractura política entre las grandes potencias, que se dividieron entre aquellas que se opusieron activamente a la invasión, como lo fueron Francia, Bélgica, Alemania, Rusia, China (además de otros países que mostraron una oposición pasiva), y aquellos que apoyaron públicamente a los EE.UU., como fue el caso de Gran Bretaña, España, Polonia, Portugal y demás naciones que integraron la coalición. La guerra también sirvió para que se diera la primera manifestación ciudadana global en la historia de la humanidad en contra de un conflicto que fue percibido por muchos como una aventura colonial entre una potencia bien armada y un país pobre y relativamente indefenso. Si bien es cierto que el Ejército de EE.UU. se reafirmó como la principal potencia militar del mundo luego de ocupar Iraq, tras derrotar a su ejército con facilidad, también es verdad que no ha logrado controlar el país, a pesar de contar con armas de última generación, un poder aéreo sin comparación en la región y ocho bases militares construidas durante la ocupación militar. Poco a poco han aumentado las voces que afirman que no es posible alcanzar una victoria militar en Iraq e incluso el senador norteamericano Harry Reid, líder de la mayoría demócrata, declaró que la guerra está pérdida, y comparó el conflicto con la Guerra de Vietnam 11.

Diferentes analistas han querido ver en la Invasión de Iraq de 2003 el punto de partida entre el fin de la era unipolar estadounidense, que se inició tras el derrumbe de la URSS, y el comienzo de un nuevo orden internacional multipolar en el que el poder global estará repartido en diferentes bloques, liderados cada uno por una potencia regional, manteniendo así un nuevo equilibrio en el mundo.

Véase también [editar]

Referencias externas [editar]

  1. Iraq Coalition Casualty Count: Period 1: March 20, 2003 through through May 1, 2003 (the end of major combat).
  2. Resolución 687 (1991) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. (PDF)
  3. Resolución 706 (1991) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. (PDF)
  4. Resolución 986 (1995) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. (PDF)
  5. La operación de la CIA en Afganistán el camino hacia Al Qaeda. Global Research Estudio
  6. No hay vínculo entre Hussein y al-Qaeda, nota de la BBC
  7. Resolución 1382 (2001) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. (PDF)
  8. Resolución 1441 (2002) del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. (PDF)
  9. José María Aznar. Ocho años de gobierno. Editorial Planeta.
  10. German Law Journal. Was the war on Iraq Illegal? (en Inglés)
  11. International Commission of Jurists. ICJ deplores moves toward a war of aggression on Iraq. (PDF) (En Inglés)
  12. The Guardian. War would be illegal. (En Inglés)
  13. The American Society of International Law. Addendum to Armed Force in Iraq: Issues of Legality. (en Inglés)
  14. BBC Mundo.com Annan: "La guerra en Iraq fue ilegal"
  15. Ver Resolución 1441 de la ONU en la que se basó la invasión, especial interés tiene el apartado 13 (formato pdf).
  16. Ver Resolución 1511 de la ONU que legitima la estancia de tropas de ocupación (f

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